Libelula Lariat
Wrap yourself in the healing embrace of a unique lariat made with healing gemstones, faceted crystals, and sterling silver.
viernes, 2 de febrero de 2007
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Libelula Lariat Wrap yourself in the healing embrace of a unique lariat made with healing gemstones, faceted crystals, and sterling silver.
1 comentario:
Queridas libélulas y libélulos,
soy uno de los beneficiados por el poder curativo que emanan las Art&Design_stones (me niego a llamarlo piedras) creadas por LIBÉLULA LARIAT.
Soy una persona con una mitad excéptica y otra mitad crédulo-apasionada (por supuesto siempre gana esta segunda), por lo que el poder curativo de las piedras normalmente me sonaría como el poder curativo de la madera o del metal. Una persona que lo observa desde la distancia con respeto, pero con el excepticismo que irremediablemente acompaña a todo aquel que haya comprado alguna vez en la Teletienda.
Según mi filosofía de chandal y chanclas, es evidente que la materia está más o menos repleta de energía, por lo que cualquier pedazo de "algo" es susceptible de curar, de "descurar", de iluminar e incluso de explotar. También me parece bastante probable el que la estructura atómica de los "algos", el origen de los mismos, el vientre que los gesta, establece en gran medida la capacidad de potenciar y orientar la energía en una dirección concreta. ¿Cómo es posible entonces determinar si esos "algos" darán luz, provocarán frio, curarán o simplemente serán "algos" tangibles pero inánimes? Para mí, la respuesta es obvia (claro, que yo tengo puesto mi traje de reflexión y así es muy fácil): es justo en la transición entre el "algo" y la libélula el momento en que el poder curativo se activa.
Al igual que creo en la potencialidad intrínseca de que los "algos" sean capaces de transformar su energía, polarizándola en un sentido, creo también que necesitan un activador capaz de darle ese empujón hacia la libélula. Es decir, si atribuimos a las piedras el poder curativo sin tener en cuenta otros aspectos, creo que sería más fácil y barato ir a una obra y coger la más grande que veamos. En mi opinión es el activador el que imprime el carácter curativo a la piedra, el que transforma el "algo" en libélula. El proceso comienza por alguien que pone toda su capacidad creativa en el diseño, su ilusión en el proyecto, su tesón en la búsqueda de cada una de las piedras, de las grandes, de las pequeñas, su ingenio en los cierres, su experiencia en el hilo sobre el que se enhebra cada piedra, su paciencia en el montaje manual, su aspiración a que cada pieza sea única, su meticulosidad en definir las características de las obras en un lindo pergamino y fundamentalmente su trozo de corazón y de cariño con que la libélula queda definitivamente engarzada.
Entrañas de la tierra, energía, pasión y cariño forman una extraordinaria crisálida que sólo el destinatario de tan bonito regalo transformará en una maravillosa libélula.
Felices sueños libélulas y libélulos.
RB.
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